CRÍTICA A LA INVESTIGACIÓN ACADÉMICA Delgado, B. Adalino (2006)
CRÍTICA A LA INVESTIGACIÓN ACADÉMICA
Delgado, B. Adalino1 (2006)
El sistema educativo en Bolivia, bajo diferentes políticas educativas, desde la educación regular y superior, se ha caracterizado por considerar que la investigación es para cumplir una tarea, un requisito o simplemente un trabajo cognitivo de copiapega; por ello vamos a considerar estos aspectos reflejados en la educación. La actividad de investigativa es una actividad inherente al hombre; pero, los miembros de una institución académica tienen cierta exclusividad en este trabajo. Está claro que, todos los hombres investigamos con distintos niveles de interés, de especialización y de acierto; además, para ello contamos con determinados conocimientos, procedimientos y formas de validación, que al igual que del ámbito académico tienen su ambigüedad, su desacierto o su efectividad. Sin embargo, en el ámbito académico la investigación cuenta con un cierto estigma de especialidad, que está relacionado al objetivo de crear conocimiento científico y de manera generalizada se la caracteriza como un vínculo entre la realidad teórica y la realidad práctica. Además de esta generalización, la actividad investigativa de la actual academia mantiene una tradición epistemológica que no sólo promueve la separación entre la teoría y la práctica, sino que se articula a un modelo donde subyace una lógica del experimento; es decir, una lógica positivista que a la hora de realizar una interpretación de una realidad cultural, social o humana cobra su incongruencia. Esta lógica del experimento que, como modelo positivista, subyace en la actividad investigativa no es coherente con la interpretación de objetos de estudio que devienen del ámbito de las ciencias sociales y humanas donde, de manera específica a las facultades de ciencias sociales y humanas, pertenece la realidad educativa, social, cultural, psicológica o lingüística. En este ámbito, los fenómenos humanos, culturales y sociales están relacionados a una diversidad de variables que son poco susceptibles a un reduccionismo de causa y efecto; es decir, de variable dependiente e independiente. Además, esta lógica de experimento mantiene el establecimiento de una hipótesis pre-interpretativa que, en más de las veces, dirige la mirada del investigador a una verificación o validación de preconceptos pre-establecidos. Sin duda, esta forma de establecer la investigación limita la capacidad creativa del investigador, ya que el estudio se convierte en una simple comprobación de teorías pre-establecidas o, inclusive, importadas de otros contextos poco susceptibles de replicación en nuestro medio. El hecho es que el fenómeno social y humano no es, sino que está siendo. Estas realidades son irrepetibles y contingentes a una situación dada; por tanto, es imprescindible trascender los estudios que verifican o validan teorías, ya que nuestra realidad social y humana no es una copia de los conceptos preestablecidos en la sociología, pedagogía, psicología, derecho o lingüística. Desde un tiempo a esta parte, el trabajo de formación de profesionales en las universidades del medio se ha dirigido bajo una lógica consumista; es decir, estudiantes y docentes se han dedicado a consumir teorías de otros, antes que de crear la propia ciencia, la propia técnica y los propios instrumentos de trabajo. En la carrera de psicología, por ejemplo, aún no se intentado crear pruebas de evaluación psicológica que evalúen a los cochabambinos o bolivianos. Los trabajos de psicodiagnóstico se realizan con pruebas Psicológicas construidos en otros contextos y para otros contextos. De la misma forma, los modelos pedagógicos que se implementan en la Reforma Educativa son modelos importados de otras realidades y no así reflexionados o construidos en la carrera de pedagogía. La carrera de lingüística aún no se ha desafiado a construir las gramáticas de las lenguas indígenas del país o de sistematizar nuestra habla a la lógica escrita de nuestra producción científica. Lo expuesto es una muestra de no haber involucrado la investigación a la actividad formativa de la facultad y la formación de investigadores es la última tarea académica, ya que en los planes de estudio de las carreras, estas materias están en los últimos semestres y muy dirigidos al trabajo de tesis. Por tanto, resulta imprescindible involucrar la actividad investigativa a la formación del profesional egresado de la universidad. Esto implica plantearse un objetivo que contemple la producción de técnica y teoría; o sea, el desarrollo de las ciencias de cada una de las carreras a en las que se forma en la universidad. Hasta aquí se ve la necesidad de cambiar la política académica de investigación en la universidad y la forma de cómo se desarrolla este trabajo, ya que los trabajos de tesis dirigidos al área del derecho, la educación, la sociología o la lingüística se las realizan bajo el enfoque del modelo positivista. Así, la mayoría de los proyectos de investigación cierran la producción de conocimientos a la verificación o la validación de hipótesis preestablecidas. Además, este modelo postula una forma lineal de procedimientos, de receta, que en cierta forma inhiben la actitud creativa del investigador (imprescindible en la investigación) Básicamente, este modelo instrumenta al investigador con un planteamiento del problema, una definición del problema, unos objetivos, un marco teórico, una hipótesis y un marco metodológico para verificar o validar datos preestablecidos. La forma de definir el problema de investigación y los objetivos, en este modelo, cierran el paso a la creatividad del investigador que a la hora de argumentar, de presentar evidencias, de acopiar datos, desperdicia una mayor construcción del objeto de estudio. Por tanto, en este modelo, subyace una actitud de cierre a priori a los datos y a la experiencia de investigación. De entrada, el investigador se coloca una camisa de fuerza, unos lentes de cochero con el cual selecciona la realidad. En este caso, la experiencia de investigación se reduce a un ámbito de procedimientos a priori lo que inhibe el vivir una experiencia de investigación. Así, este modelo de proyecto, de entrada cierra los límites de la investigación, sin tomar en cuenta que ésta es rica e infinita y cuyo límite debe ser fijado desde un criterio de suficiencia intrínseco a la construcción de un objeto de estudio. Esta forma de encarar el trabajo de tesis implica el manejo de una lógica del experimento y éste tiene que ver con un paradigma de investigación donde subyace una práctica de ciencia positivista. Sin embargo, una universidad que trabaja con ciencias sociales y humanas debería subvertir este paradigma de investigación, ya que el hacer ciencia en este contexto no es el experimento. En ciencias sociales y humanas, las realidades construidas con las que se trabaja escapan a esta forma condicionada de ver la realidad. Respecto a esto, algunos académicos dicen: -“que es verdad que heredamos el modelo de las ciencias positivistas, pero nuestra actitud es distinta”-. Sin embargo, el cambio de actitud no es suficiente, ya que con estos experimentos, tratamos de intelectualizar, de matematizar y de formalizar la realidad; aun cuando el mismo investigador forme parte de ella, se refuerza una actitud impersonal, ya que con el establecimiento del sujeto y objeto de investigación. El investigador no se siente comprometido con la investigación que realiza. En el ámbito de las ciencias sociales y humanas debemos esforzarnos por crear modelos de investigación coherentes a nuestra inquietud de construir una realidad más cercana a lo real y plantearse un experimento no aminora los errores de nuestros constructos sobre lo real sino que, más bien, los acrecienta. Todo lo expuesto denota una actividad investigativa particular, donde subyace un procedimiento positivista y en el ámbito académico de las ciencias sociales y humanas limita la producción de conocimiento científico. Concretamente en algunas facultades, la forma de encarar la actividad investigativa conlleva contradicciones a la hora de establecer procedimientos de investigación, ya que no se ha definido una política de investigación y menos un modelo de investigación. La forma de cómo se procesa y se internaliza el conocimiento está relacionado a una práctica enciclopédica de apropiación abstracta de contenidos. O sea, se aprende de forma idealizada, racional y abstracta. Esta forma de trabajar los contenidos de aprendizaje, que no establece relación alguna con la realidad empírica condiciona a ver la realidad en forma racional e ideal y con pocos instrumentos para acercarse a la misma; es más, con el modelo positivista sólo se acerca a la realidad para verificarla o validarla sobre la base de pre-interpretaciones teóricas. En este contexto es difícil promover la producción de conocimiento. Por tanto, no solo urge cambiar el modelo de investigación, sino el modelo de formación en las carreras de la universidad, si es que se quiere generar conocimientos coherentes con nuestro medio y en beneficio a la misma.
1 Adalino Delgado, fue mi compañero en la UMSS, Facultad de Humanidades, Carrera de Pedagogía; en un Diplomado sobre Constructivismo en el Aula.
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